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Inauguración de la XII reunión de la Conferencia Estadística de las Américas

26 de septiembre de 2023|Discurso

Palabras de José Manuel Salazar-Xirinachs, Secretario Ejecutivo de la CEPAL.

Palabras de inauguración del Secretario Ejecutivo

José Manuel Salazar-Xirinachs,

En la inauguración de la XII reunión de la Conferencia Estadística de las Américas (CEA)

Martes 26 de Sept, 2023, 10 am.

 

  • Señor Marco Lavagna, Director General del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) de la Argentina, y Presidente de la Conferencia Estadística de las Américas de la CEPAL;
  • Señor Stefan Schweinfest, Director de la División de Estadística de las Naciones Unidas;
  • Autoridades de las Oficinas Nacionales de Estadística, Bancos Centrales y organismos nacionales productores de estadísticas oficiales;
  • Colegas del sistema de Naciones Unidas y de los organismos internacionales y regionales;

Amigos y amigas de la comunidad estadística regional,

 

Tengo el agrado de darles la más cálida y cordial bienvenida a esta duodécima reunión de la Conferencia Estadística de las Américas.

Estamos contentos de recibirles nuevamente en la CEPAL, después de varias reuniones virtuales o con aforos muy reducidos, a causa de  las restricciones que nos impuso la pandemia por COVID-19.

Saludo también a quienes están conectados de manera virtual y que en esta oportunidad no han podido acompañarnos manera presencial.

 

Si bien afortunadamente la emergencia sanitaria va en retirada, sus consecuencias se siguen manifestando en distintas dimensiones.

Recientemente la CEPAL presentó su Estudio Económico, que describe un contexto macroeconómico muy complejo para la región.

Todavía estamos experimentando un proceso inflacionario, aunque en el año 2023 se observa cierto alivio con una disminución de la tasa de inflación, pero ésta aún se encuentra y muy probablemente permanecerá en el 2024 por encima de los niveles prepandemia.

Igualmente, se estiman niveles de crecimiento económico bajos: 1,7% este año 2023 y 1,5% en el 2024, lo que se reflejará en una desaceleración del crecimiento del empleo, y en la configuración de un escenario que puede afectar la calidad del empleo, exponiendo a los trabajadores y trabajadoras a una mayor vulnerabilidad en términos de protección social.

Pero si miramos más atrás del choque pandémico del 2020, nos damos cuenta de que la región ha venido sufriendo de lo que podríamos llamar una “enfermedad de bajo crecimiento” desde el 2014: el crecimiento promedio en la década 2014 – 2023 es de solo 0,8% por año, esto es menos que el 2% al que la región creció en promedio en la famosa década perdida de los años 80s.

Como he venido diciendo: si seguimos así vamos a perder la paz social, vamos a ser cada vez sociedades más desiguales y violentas, vamos a tener más millones de personas migrando, y vamos a perder la democracia, porque la vida democrática es incompatible con una economía estancada y una ciudadanía frustrada y sin esperanzas de un futuro mejor. Y es mucho más difícil construir un futuro mejor con tasas de crecimiento tan bajas que con economías más dinámicas.

A lo anterior, se suma la necesidad de enfrentar los efectos macroeconómicos del cambio climático, para lo cual será necesario avanzar hacia la generación de un mayor espacio fiscal, un mejor manejo de los riesgos financieros y cambiarios, una mayor movilización de financiamiento concesional y banca de desarrollo, y mejores mecanismos de alivio de la deuda.

Sin embargo no todo es un panorama oscuro y por supuesto que en la CEPAL tenemos varios planteamientos para hacernos cargo de las grandes transformaciones que requieren nuestros modelos de desarrollo, incluyendo la gran transformación hacia un crecimiento más alto, sostenido, inclusivo y sostenible.

Una de nuestras propuestas es escalar las políticas de desarrollo productivo en una lista de 14 sectores dinamizadores que incluyen la transición energética, la electromovilidad, la economía circular, la industria farmacéutica y de ciencias de la vida, la de dispositivos médicos, la exportación de servicios modernos habilitados por el internet, la igualdad de género y la sociedad del cuidado, el turismo sostenible, la seguridad alimentaria y otros.

Para éstas y todas las políticas públicas, las estadísticas para hacer política pública basadas en evidencia son fundamentales. Desafortunadamente, en el contexto de los múltiples choques recientes, las oficinas nacionales de estadística también han enfrentado numerosos desafíos, sobre todo aquellas que han estado abocadas al levantamiento de los censos de población y vivienda de la ronda 2020.

La realización de un censo de población representa siempre un desafío operativo y logístico importante, debido a la magnitud del proceso. También conlleva un reto convocar el apoyo de la ciudadanía para atender a los censistas, en una época en la que la desconfianza y desinterés frenan la participación pública. Y no siempre se cuenta con el apoyo político necesario para evitar que este proceso, que debiera ser de interés público y transversal, se convierta en un flanco para cuestionar al gobierno de turno.

Las estadísticas oficiales son un bien público indispensable para el adecuado funcionamiento de las sociedades y la democracia. Por un lado, son necesarias para el buen diseño e implementación de políticas públicas, favoreciendo la focalización de estas y, por ende, un mejor uso de los recursos públicos. Por otro lado, la difusión y comunicación de las estadísticas oficiales contribuye al acceso a la información por parte de la ciudadanía, fortaleciendo uno de los pilares del derecho a la libertad de expresión.

En este sentido, su producción debe realizarse en cumplimiento con los Principios Fundamentales de las Estadísticas Oficiales. Esto concierne no solamente a las distintas fases del proceso productivo, tales como la recolección, el procesamiento o la difusión, sino también a la institucionalidad estadística nacional. Es deseable contar con una oficina nacional de estadística como autoridad principal del Sistema Estadístico Nacional, que sea un organismo profesionalmente independiente, y que pueda acceder a los datos provistos por actores públicos y privados para la producción de las estadísticas oficiales.

Para ello, es importante contar con instrumentos como el Código Regional de Buenas Prácticas en Estadísticas para América Latina y el Caribe, cuya actualización se espera aprobar en esta reunión, y que guían la aplicación de los principios fundamentales.

Cambios recientes, como la creciente la disponibilidad de registros administrativos públicos y de nuevas fuentes de datos, muchas veces en poder del sector privado, hacen necesario que la producción de las estadísticas oficiales continúe modernizándose e innovando, con miras a beneficiar a los usuarios de las estadísticas a través de cifras más oportunas y que brinden nuevas luces sobre los desafíos del desarrollo económico, social y ambiental.

Quiero referirme brevemente a algunos temas que serán abordados en esta oportunidad y que requieren de respuestas comunes y acciones conjuntas.

Uno de estos temas refiere a la urgencia, no sólo regional, sino mundial, de atender los problemas asociados a la crisis ambiental que estamos experimentando. Entre los síntomas que han presentado una mayor gravedad en los últimos años, se encuentra la pérdida de biodiversidad y ecosistemas, la contaminación y la amenaza del cambio climático, cuyos efectos son cada vez más frecuentes y severos.

Esta crisis pone en evidencia y profundiza los problemas de desigualdad que afectan a la región en su conjunto. Por un lado, los efectos derivados del cambio climático se experimentan más fuertemente en los países menos desarrollados, que están menos preparados para enfrentar sus consecuencias adversas. Esta situación se replica al interior de los países, donde los grupos más ricos, que producen más emisiones per cápita, están mejor preparados, mientras que los grupos más pobres se encuentran en la situación contraria.

Por otro lado, la subregión del Caribe es particularmente vulnerable en términos ambientales y, tal como ha evolucionado el cambio climático y sus consecuencias, los desastres se han vuelto más graves.

Dado el agravamiento de las consecuencias de esta crisis, es crucial avanzar hacia el fortalecimiento de las estadísticas ambientales, de cambio climático y de desastres en la región, a fin de contar con datos que permitan encaminar y focalizar de mejor manera las políticas y los recursos. Si bien en dos décadas ha habido avances en este ámbito, su desarrollo aún se encuentra en un estado de insuficiencia. Nuestro compromiso desde CEPAL es contribuir a impulsar las estadísticas ambientales, de cambio climático y de desastres, a través del intercambio de experiencias y aprendizajes en foros regionales como este y del apoyo técnico directo.

Otro ámbito en el que queremos contribuir desde la CEPAL es que la implementación de la Agenda 2030 cumpla con la consigna de “no dejar a nadie atrás”. Esto plantea desafíos no solo para la política pública, sino también un desafío estadístico que sé que ustedes tienen muy claro y en el que han venido trabajando: para atender a los grupos más vulnerables, es preciso contar con indicadores lo suficientemente desagregados según diversas características de la población y escalas geográficas.

Ese es uno de los temas que se discutirán en este encuentro, con un énfasis en los modelos para generar estadísticas desagregadas que combinan información de distintas fuentes, como las encuestas de hogares, los censos de población, los registros administrativos y las imágenes satelitales.

Quiero destacar también el aporte de la CEPAL para contribuir a la difusión de información georreferenciada; en particular, a través de la incorporación de la dimensión geoespacial en la plataforma de CEPALSTAT, que permite la visualización georreferenciada de datos estadísticos con diversos niveles de desagregación espacial, y la implementación de la plataforma CEPALGEO, que ofrece un conjunto de herramientas tecnológicas para acceder a distintas fuentes de información geoespacial y promover su utilización en la toma de decisiones públicas en la región.

Esperamos que estos avances se sumen al trabajo que están realizando diversos países para generar un avance significativo en la difusión y uso de este tipo de información.

Además de los temas que acabo de mencionar, la División de Estadísticas de CEPAL también está llevando a cabo actividades para contribuir al fortalecimiento regional de las estadísticas económicas. En el mes de octubre realizaremos el seminario anual de Cuentas Nacionales, para discutir temas como la actualización del Sistema de Cuentas Nacionales y las clasificaciones internacionales, la innovación en la estadística económica básica y la elaboración de matrices insumo-producto, entre otros. Asimismo, continuamos con la construcción del repositorio de bases de datos de las encuestas económicas, que permitan generar información para políticas públicas de desarrollo productivo.

Antes de cerrar mi intervención quiero agradecer a los países miembros de la Conferencia Estadística de las Américas por su activa participación en esta comunidad y por la valiosa colaboración que realizan a través de los Grupos de Trabajo ­­–tanto los que terminan su ciclo en esta Conferencia como los que inician nuevas actividades­–, para generar productos que contribuyan al fortalecimiento de la producción estadística regional basados en la cooperación internacional.

Gracias a su compromiso y participación, la Conferencia Estadística de las Américas es hoy en día el principal espacio regional de colaboración para que los países y los organismos internacionales podamos trabajar de manera conjunta en la búsqueda de soluciones comunes a los desafíos estadísticos.

Les deseo una conferencia muy fructífera y con excelentes resultados.

Muchas gracias por su atención.